Publicación #56

Somos corruptos… ¿Seámoslo siempre?

Stephano Mc Gregor

2018-07-30

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"¿Qué hacer si la corrupción viene de abajo y de arriba? ¿Qué hacer si creemos que no es nada malo, que es una “pequeña travesura”, el recibir favores o mejores tratos o, por ejemplo, una cita preferencial, por ser amigo de tal o cual en una institución pública?".

Ante la crisis institucional que ha suscitado el destape de los audios del CNM/PJ/MP por parte de IDL-Reporteros, nos indignamos, nos conmovemos, marchamos y llegamos al punto de preguntarnos si es que alguna vez hemos estado tan mal como país. Solemos decir que nunca estuvimos peor, que la sociedad está en decadencia. “Todo tiempo pasado fue mejor”, sí, claro.

Lo cierto es que esta cuestión cíclica que acompaña a nuestra historia, no es más que la incógnita recurrente del Perú. Sucede que fácil y rápido, olvidamos. Por eso en estos días sentimos, como un déjà vu, que esta podredumbre ya la hemos vivido, pues la basura solo la hemos escondido bajo la cama.

Así es, somos nosotros, los ciudadanos de este país tan rico que no merecemos, quienes elegimos a nuestras autoridades, quienes cerramos los ojos ante el delito porque creemos que así funcionan las cosas. “Así es la vida y qué nos queda”, es nuestra idea de resignación.

Por eso no es infundado preguntarse si es que merecemos estar inmersos en el contexto en el que nos encontramos ¿Hemos hecho algo para que las cosas sean distintas? ¿Aprendimos de lo sucedido hace diez, veinte o treinta años? La respuesta, a mi pesar, es que no.

La popularizada cultura del “hermanito” y del “favorcito” nos ha formado, y solo cuando ponen los reflectores sobre ésta es que nos asqueamos. Vivimos de secretos a voces. Todos sabemos quién es quién y aun así, no evitamos que sigan masacrando a nuestro alicaído Estado. No importa si es por conveniencia, por miedo o por cobardía; lo permitimos al fin y al cabo. Y a quien se opone lo tildamos de “caviar”, de vago que no tiene otra cosa que hacer, hasta nos da pena porque no se dedica a “sus asuntos”.

¿Qué hacer si la corrupción viene de abajo y de arriba? ¿Qué hacer si creemos que no es nada malo, que es una “pequeña travesura”, el recibir favores o mejores tratos o, por ejemplo, una cita preferencial, por ser amigo de tal o cual en una institución pública?

No nos queda más que hacer un mea culpa, porque nada debe ser perpetuo. Tenemos una oportunidad de oro, ad portas, de Fiestas Patrias y del bicentenario, no para “refundar” el Perú, sino para por fin “fundar” una República.

La moral, la esencial para una convivencia, no esa moral cucufata que le tiene más miedo al escándalo que al pecado, que no tiene ni bandera ni color. La moral implica ciudadanía, seamos de izquierdas o de derechas; y ser ciudadanos de verdad es lo que necesita nuestro país. Manos a la obra.